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Multitudes acuden temprano a la subasta de bicicletas y motocicletas de la policía

Manuel Sanchez

Cientos de ávidos cazadores de ofertas acudieron hoy a la Comisaría de Policía de Queen Street con la esperanza de conseguir una buena oferta en bicicletas y motocicletas, mientras el Departamento de Policía celebraba su última subasta pública. A las seis de la mañana, ya se había formado una larga fila: algunos compradores llevaban paraguas, otros herramientas y linternas, todos decididos a llevarse una preciada motocicleta a una fracción del precio habitual. Las subastas policiales se han convertido en una tradición en la Ciudad de Belice, una animada mezcla de veteranos que regresan y saben exactamente qué buscar, y postores primerizos que llegan con los ojos abiertos y llenos de esperanza. El ambiente es a la vez mercado y evento comunitario, con postores comparando opiniones, inspeccionando neumáticos, probando frenos e intentando adivinar la diferencia antes de que el subastador suelte el martillo. La venta de hoy incluyó docenas de bicicletas y motocicletas, muchas de ellas confiscadas o sin reclamar, que, por ley, deben ser retiradas periódicamente. El superintendente interino ASP Rash habló con nuestra sala de prensa sobre por qué estas subastas atraen a multitudes tan grandes y lo que el público debe tener en cuenta al participar.

La policía recuerda a los compradores que cada artículo se vende con un recibo oficial, y es fundamental que los compradores tengan estos recibos a mano, especialmente al pasar por los controles con la motocicleta o bicicleta adquirida. Sin un comprobante de compra, los propietarios podrían sufrir retrasos o complicaciones si los agentes realizan verificaciones de rutina.